
Paulo Futre se convirtió en ídolo en sólo 6 temporadas
Esta evocación que desarrollaremos en honor a Paulo Futre tiene como objetivo recordar que el cuadro colchonero nació grande y así se ha sostenido a pesar de diversas etapas duras y desesperantes, como la que actualmente atraviesa el equipo y que mientras sigan estos dueños no puede sino ir a peor. Numerosas estrellas como Futre han colaborado para hacer de este equipo una auténtica leyenda, pero lo más importante ha sido la nobleza de una institución que nunca fenecerá.
Una vida dedicada al futbol
Paulo Jorge dos Santos Futre nació en Montijo, Portugal en 1966. Sus inicios como futbolista los dio en el popular equipo de Sporting de Lisboa. A mediados de la década de los ochenta es contratado por otro cuadro lusitano, el FC Oporto. En este club permanece tres temporadas con muchas victorias y logros de por medio.
Con el Oporto Futre ganó dos ligas, dos Supercopas de Portugal y una Copa de Europa. Por su extraordinario nivel futbolístico, fue designado como mejor jugador de la liga portuguesa en dos ocasiones.
Su paso por el Atleti
En el año de 1987 llega al Atlético de Madrid. Justo en esa temporada el delantero portugués logró ganar el Balón de Plata, prestigioso trofeo que lo acreditaba como el segundo mejor jugador de la Copa de Europa. Debutó en el campeonato español en agosto del 87 frente al Sabadell. En total, Futre permaneció en el Atleti durante seis temporadas en las cuales obtuvo dos Copas del Rey y un subcampeonato de Liga.
Tras aventurarse en la liga francesa, El Calcio italiano -donde fue campeón- y la Premier League, Futre retorna en el 97 para jugar su postrera campaña como colchonero. En esta etapa jugó sólo diez partidos de Liga. Después de su retiro oficial, Futre retornó al Atlético de Madrid para colaborar como director deportivo, justamente en los años más complicados del club: cuando se dio su descenso a segunda división.
Futre permaneció en ese puesto hasta el 2003. Paulo Futre: su estampa de punta habilidosa, dejando rivales en el camino, para terminar las jugadas con remates rasos y letales, vistiendo la casaca rojiblanca, nunca será olvidada. En la retina de todos siempre quedará aquel gol en el Bernabèu en la final de Copa de 1992.
Popularity: 14% [?]



