La directiva ampara a los violentos

Son una minoría, pero se hacen notar
La “generosidad” del Comité, poco sospechoso de beneficiar al Atlético, ha tenido que ver con el ejemplar comportamiento del preparador chileno, que desde el primer momento quiso restar importancia al incidente. Como siempre, no han tardado en aparecer los comentaristas que aprovechan siempre este tipo de incidentes en el Calderón para cargar contra toda una afición; los mismos que se esconden cuando estas cosas ocurren en otros estadios.
Ya está bien
Pero la propia afición del Calderón debería ser más autocrítica y empezar a reclamar a quienes ejercen la seguridad en el estadio que cosas como esta no vuelvan a pasar. Pero claro, a una directiva arrinconada por las críticas a su pésima gestión sólo le queda protegerse con los sectores más violentos de la afición colchonero.
Si Enrique Cerezo o Miguel Ángel Gil criticaran en público a esos descerebrados estarían firmando su propia sentencia. Lo que ocurre es que no pueden ni quieren enemistarse con aquellos que se venden por un cuarto para guardar banderas y unos cuantos viajes y entradas gratis.
Deshonran al club y a la afición
Esa minoría que tira objetos al césped, ladra gritos racistas y lanza cánticos contra personas fallecidas no representan el nombre de esta afición. Pero, al contrario que otros presidentes de primera, la directiva del Atlético no se ha atrevido a encarar este problema. Ahora esa gente campa a sus anchas por el estadio Vicente Calderón. Y lo seguirán haciendo hasta que no se ataje el problema de raíz u ocurra algo peor.
El cáncer de las gadas del Calderón está amparado por una directiva que ha confiado su permanencia en la poltrona a un grupo de indeseables. Gracias al sabio refranero español, todos sabemos lo que le pasa a aquel que se acuesta con niños…
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