En España hay dos tipos de directores deportivos: los de la casa (Monchi) y los que, a pesar de no haber tenido relación previa con el club en cuestión, llegan a él porque han demostrado méritos sobrados (Toni Múñoz en el Getafe que, no olvidemos, fue quien trajo al Kun). El caso de “Suso” no es ni lo uno ni lo otro. Su relación con el Atlético de Madrid antes de 2006 se limitaba a que había sido jugador del Logroñés que también viste de rojiblanco. Sus méritos: estar en el momento oportuno en el Valencia adecuado (en el de Benítez, con el que, por cierto, acabó mal).
En el mundillo todo el mundo sabe que pocos representantes de futbolistas y de clubes tragan a García Pitarch, lo que dificulta aún más su labor.
¿De dónde salió?
Así pues, su llegada al Manzanares despertó las dudas de propios y extraños y las suspicacias de los primeros. Desde que se hizo cargo de la dirección deportiva las sombras han superado con creces a las luces. Lo único que se podría decir sobre su pésima gestión en estos tres años para descargo de “Suso” es que en este circo que es Club Atlético de Madrid todas las decisiones las toma Gil Marín.
Si esto fuera verdad, también lo sería que no hace falta un secretario técnico; máxime con la descomunal deuda que arrastra el equipo. Pero si, en cambio, García Pitarch realmente hubiera sido responsable de las decisiones deportivas de los último tres años, no sólo merecería el despido fulminante; probablemente deberíamos examinar el estado de su salud mental.
La no planificación de esta temporada
El vodevil de este verano ha sido la gota que ha colmado el vaso para la afición, no para la directiva parece. Los aficionados del Atleti se preguntan qué tiene que hacer “Suso” para que los dueños se den cuenta de su ineptitud. Dicen que no hay dinero, pero García Pitarch fue fichado para traer jugadores rentables por poco dinero. La venta de Heitinga en el último momento, a pesar de las carencias defensivas del equipo calentó a la afición por la chapuza que supuso. La planificación de esta temporada ha rayado lo demencial y eso es lo que se está pagando ahora.
Y si la manera de “trabajar” de García Pitarch ha sido desastrosa, sus apariciones públicas ya parecen una tomadura de pelo. Este señor se ha atrevido a criticar a Fernando Torres, a desautorizar entrenadores y a ningunear a la afición. Abel cayó por menos; ¿a qué esperan con “Suso”?
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